domingo, 22 de noviembre de 2015

Coruña

Tras un viaje en bla bla car desde Narón, llegamos a Coruña sobre las 17.00 horas.
La chica nos dejó muy cerca de nuestro hostal, el Hostal Carbonara, muy céntrico en Rua Nueva, 16.
La chica que nos atendió, encantadora. Nos dio un plano y nos explicó lo que podíamos ver en el poco tiempo que teníamos.
Nos decidimos por pasear por el paseo marítimo hasta  la Torre de Hércules.


El paseo es muy bonito, puede durar unos 40 minutos a pie. Por el camino te encuentras con el Aquarium Finisterrae.
La Torre de Hércules, Patrimonio de la Humanidad desde 2009, es el faro romano más antiguo del mundo y el único que se conserva en servicio. A sus pies hay una pequeña  cala, llamada playa de Lapas, que en octubre es más de mirar, pero debe de ser chulo bañarse en ella.

Entrar al faro cuesta 3 €, pero nosotros ya llegamos que estaba cerrado, cierra a las 17.30 horas y de junio a septiembre está abierto hasta las 20.30.



Las vistas desde arriba son preciosas y si sigues el paseo llegas a el Parque de los Menhires, que aunque no son auténticos, merece la pena verlos, es como un homenaje al origen céltico de Galicia.

Nosotros, nos dimos la vuelta y nos fuimos a tapear por la zona que nos recomendó la chica del hostal. Nos marcó unos cuantos bares en el mapa, y allí nos dirigimos, todo muy cerca del hostal.
Nos movimos por la Rua Real, Rua Galera y alrededores.

En el serrano probamos las Zamburiñas, riquísimas y  en la bombilla, por 1 € te dan una tapa o una bebida,  un local sencillo pero con su encanto.


Desde luego en Coruña, nos quedó mucho por ver, pero no daba tiempo a más, el vuelo con Vueling salía de madrugada y había que descansar un poco.




jueves, 12 de noviembre de 2015

Ferrol y Narón con Cedeira y Valdoviño.

De Santiago a Ferrol fuimos en bus, casi 10 € por persona. El paisaje tras el cristal bonito, la verdad. Ya en Ferrol, nos vinieron a recoger para pasar unos días en Narón, en una casa familiar.
Llegamos por sorpresa para una parte importante, así que fue un momento precioso.
De Narón no vimos mucho, pero si alquilamos un coche para ver los alrededores.

La primera parada fue en VALDOVIÑO y su playa de A Frouxeira. Al ser octubre había poca gente paseando y se estaba de lujo. Hay un paseo que te lleva hasta otras playas.



La siguiente parada fue en otra playa donde la gente practicaba surf y había personal de seguridad para evitar la caza furtiva. Es una pequeña playa pero con mucho encanto.

De aquí ya fuimos a CEDEIRA. Es una preciosa localidad marinera. Su playa es muy tranquila y tiene un paseo marítimo por el que perderte muy agusto.



Veníamos a comer a un restaurante que Rubén ya había visitado en otra ocasión, pero estaba cerrado así que pasamos al plan B. Fuimos a comer  a la Taberna El Puntal, en VILARRUBE , nos lo habían recomendado y sin duda, acertamos. Está en la carretera, al pie de una ladera que da a la ría antes de un puente (no hay que perdérselo).
Comimos raciones de calamares (sin gluten), marraxo y secreto, todo de diez. El local y el entorno, también merecen la pena y el precio muy razonable, dos personas, con refresco y copa de vino 25,90 €.

De camino hacia casa, paramos en el Faro de Meiras, en la punta de Frouxeira, un lugar que merece la pena por el entorno y por los acantilados. El faro es modernista, se construyo a principios de los 90.



 Ya de vuelta en casa, disfrutamos de la comida casera,  un pulpo delicioso y caldo gallego y ya con el estómago lleno, disfrutamos de una velada entrañable.

Por la mañana fuimos a Ferrol a devolver el coche y a ver algo de la ciudad. Intentamos llegar al puerto, pero debido a las obras, acabamos llegando al Museo de la Marina. Resultó interesante verlo, dentro hay cosas curiosas de la época y unas maquetas impresionantes.

        
                    

Ya de vuelta a Narón, comimos en familia, y a recoger maletas que tocaba buscar opciones para llegar a Coruña.





miércoles, 11 de noviembre de 2015

Santiago de Compostela

Llegamos a Santiago de noche, tras un vuelo desde Madrid con Ryanair por menos de 20 € por persona. La distancia del aeropuerto a Santiago es menos de una hora  en un bus por 5 € que va haciendo distintas paradas.
Nosotros paramos en Plaza Galicia que nos venía genial para ir a nuestro hotel. El Hotel Gelmirez está céntrico, Calle Horreo, 92 y la verdad es que fue; en recepción una gran elección. Nos atendieron de maravilla y las instalaciones son modernas y cuidadas. Las habitaciones amplias y cómodas y el buffet del desayuno muy abundante y con productos sin gluten, toda una alegría para nosotros, ya que somos una pareja con intolerancia al gluten. 

Estuvimos poco tiempo, pero intentamos aprovechar 

- La Plaza del Obradoiro.

Tiene mucho encanto, aunque nos tocó verla de una forma diferente. Había una carrera y era la meta, así que estaba llena de corredores. La Catedral impresiona, ahora la están restaurando por lo que pierde algo de encanto pero igualmente, merece la pena visitarla.


- Callejear por la zona vieja.

Paseando por sus calles, pueden probar Tarta de Santiago por la Rua do Vilar, puedes tomar unas tapas en la Ruela de entrecercas, y si tienes suerte como nosotros, disfrutar de la terraza porque salio un día muy soleado. Callejeando puedes encontrar la que dicen puede ser la calle más estrecha de España, Entrerruas, atravesar Rua Nova pasando por Plaza das Platerías y llegar a Plaza de Cervantes donde puedes tomar un refrigerio en uno de los bares que la rodean.

- Comer en la Rua San Pedro.

Encuentras bares de menú y con buena carta, para todos los gustos.
Nosotros comimos en el O Afiador. Tiene carta sin gluten y mucha variedad. Tanto el lugar, como el servicio y sobre todo la comida, nos gustó mucho.
Probamos la vieira, berberechos y el raxo. Todo riquísimo y todo, con agua incluida, no llegó a 30 €.

             

- Mercado de Abastos. Merece la pena verlo. Todo productos frescos en un entorno arquitectónico histórico y único. Ofrecen cursos de cocina y nos llamó la atención que hay servicio de envío de sus productos, a toda España. 


- Tomar unas cañas o unos vinos en nuestro caso, en un lugar con ambiente, pero tranquilo como el Pub Modus Vivendi. Y si te gusta la música en directo, en la parte de abajo, suele haber a menudo. Está en la Plaza de Feixo.

- Como capricho, fuimos a cenar a la Crepería St. Jacques, Rua Nova, 42 El lugar ya es bonito, pero poder comer creps fue increible. Son todos sin gluten y los hay dulces y salados. Son bastante grandes y a un precio razonable, entre 6 y 8 €.

- Dar un paseo por el Parque  Alameda. Nosotros lo vimos de noche y tiene su gracia. A la entrada está la estatua de las Dos Marías y en que te adentras en el parque no paras de ver árboles espectaculares. Las vistas, desde el Mirador, merecen la pena.